¡Qué calor, qué frío... qué clima tan loco!

Siempre he sido una persona que disfruta de todas las estaciones del año. Sin duda, mi favorita es el invierno, pero también disfruto el verano, la primavera y el otoño; creo que cada estación tiene su propio encanto.

En México, especialmente en la zona centro, tenemos un clima bastante agradable. Sin embargo, hay momentos incómodos: de pronto hace mucho frío al salir de la regadera y antes de vestirnos, o mucho calor en la madrugada que no nos deja dormir bien.

Con estas situaciones en mente, decidí instalar aire acondicionado en las habitaciones de mi casa. Me puse a investigar: leí artículos, vi videos y comparé opciones, porque hoy en día, con el comercio electrónico, hay muchísimas alternativas y puede ser difícil elegir.

Al final, me decidí por unos equipos que cumplían con lo esencial: buenos, bonitos y a buen precio. Además, enfrían y calientan, tienen la capacidad adecuada (que se mide en toneladas según el tamaño del espacio que quieres climatizar)* y cuentan con conexión WiFi, lo que permite controlarlos desde el celular, algo que hoy en día ya es casi indispensable.

Aunque funcionan con corriente de 220V, eso no fue problema en mi caso, ya que en casa tengo una conexión similar que se usa para cargar un auto eléctrico.

Luego vino uno de los mayores retos: la instalación.

Intenté contratar a un “especialista”, pero después de revisar mi casa y el trabajo necesario, me dio un presupuesto que superaba incluso el costo de los equipos. Me pareció completamente exagerado, así que decidí hacerlo yo mismo.

Nunca había instalado un aire acondicionado y mi conocimiento de refrigeración era bastante limitado, pero confiaba en que, con la ayuda de internet (y unos cuantos videos de YouTube), podría sacarlo adelante.

Así que, manos a la obra. Aquí te cuento mi experiencia durante la instalación.
*

Ejemplo:

Contamos con una habitación de 4.3 m X 3.9 m esto nos da un aproximado de 17 metros cuadrados.
Ese número lo multiplicamos por 750. 17 m2 X 750 = 10,200 BTU, lo que nos indica que debemos elegir un aire de 12,750 BTU. (En estos casos siempre se usa la capacidad inmediatamente superior). 

Pasos

El primer paso es identificar y conocer nuestro aire acondicionado. La mayoría de los equipos constan de dos piezas: una que va dentro de la habitación, que es la que vemos y por donde sale el aire que climatiza el cuarto, comúnmente llamada evaporadora; y otra que es el motor, conocida como condensadora, la cual debe instalarse en la parte exterior, idealmente lo más cerca posible de la evaporadora.

El equipo también incluye una tubería de cobre flexible que sirve para conectar ambas unidades, así como múltiples accesorios necesarios para la instalación.





El segundo paso es determinar qué herramientas serán necesarias para una instalación correcta. Digo “correcta” porque he visto que algunos supuestos profesionales hacen el orificio para pasar el tubo utilizando cincel y mazo, lo cual definitivamente no es lo ideal, ya que dañan mucho la pared y el acabado visual.

La herramienta adecuada para este trabajo es una broca de copa de 2 pulgadas, que tiene un costo aproximado de 350 pesos.

En la mayoría de los casos, las herramientas necesarias son:

  1. Taladro con broquero de ½ pulgada
  2. Broca de copa para concreto de 2 pulgadas
  3. Broca para concreto de ¼ de pulgada
  4. Desarmador de cruz
  5. Desarmador plano
  6. Cinta métrica
  7. Nivel de mano (idealmente un nivel láser)
  8. Dos llaves ajustables (perico) o llaves españolas
  9. Bomba de vacío (cuesta alrededor de 2500 pesos en Amazon, aunque también se puede alquilar; en mi caso, no creo volver a usarla en mucho tiempo)

El tercer paso es identificar y conseguir el material necesario. Este puede variar según la vivienda, pero en general incluye:

  1. Accesorios incluidos en el equipo (tornillos, taquetes, masilla para sellar el espacio entre la pared y el tubo, y cinta aislante tipo “momia”)
  2. Si la condensadora se instalará suspendida en la pared, será necesario adquirir una base (se consiguen en Amazon por unos 250 pesos e incluyen tornillos y taquetes)
  3. Cable eléctrico para conectar el equipo a la red; el calibre y la longitud dependerán del tipo de aire (110 V o 220 V) y de la distancia
  4. De ser posible, instalar tubería conduit para el cableado eléctrico, lo que mejora la seguridad y da un acabado más profesional
  5. Molduras para cubrir la tubería de cobre (un kit cuesta alrededor de 650 pesos y mejora mucho la estética)

El cuarto paso es definir el lugar exacto donde se instalará el equipo. Muchas veces pensamos en un sitio, pero no siempre es el más adecuado.

Debemos considerar dejar al menos 15 a 20 centímetros entre el techo y la evaporadora. Una vez definido el lugar, es recomendable hacer una plantilla con cinta (masking tape) para visualizar el espacio y ubicar correctamente la placa de montaje.

Después, se perfora la pared y se colocan los taquetes y tornillos, asegurándose de que queden bien firmes para evitar vibraciones o posibles caídas.

 

El quinto paso es revisar cuidadosamente el instructivo del equipo, ya que puede variar según la marca y el modelo.

Ahí se indican las distancias y el punto exacto donde debe hacerse el orificio para pasar la tubería. Este debe realizarse con paciencia, evitando dañar la pared o dejar huecos visibles entre la evaporadora y la superficie.

 

El sexto paso consiste en pasar la tubería de cobre, el cable de conexión y la manguera de desague, entre la condensadora y la evaporadora, aunque está última la debemos dirigir a un espacio donde pueda desaguar el agua que se acumula en la evaporadora.

 

La conexión es relativamente simple: las tuercas son cónicas (tipo gas), pero es importante manipular el tubo con cuidado para evitar deformaciones o fugas.

 

El cableado también debe conectarse siguiendo el orden de colores indicado, respetando la misma secuencia en ambas unidades.

El código de colores debe ser el mismo en la evaporadora y en la condesadora.

El séptimo paso es forrar la tubería con la cinta tipo “momia”, lo cual es fundamental para el correcto funcionamiento del equipo.

También se debe sellar el espacio entre la pared y el tubo con la masilla incluida en el kit.




El octavo paso es energizar la condensadora, es decir, llevar la alimentación eléctrica al equipo.

El noveno paso consiste en conectar la bomba de vacío para eliminar el aire de la tubería y verificar que no haya fugas. Aunque suena complicado, en realidad es más sencillo de lo que parece.

La bomba se conecta a las válvulas de servicio de la condensadora. Una vez terminado este proceso, el aire acondicionado estará prácticamente listo para funcionar.

 

En mi caso, decidí instalar molduras para cubrir la tubería, y considero que valió la pena invertir los 650 pesos del kit, ya que el resultado final se ve mucho más limpio y profesional.







El aire acondicionado ha funcionado muy bien, ahora podemos disfrutar de una temperatura agradable cuando así lo requerimos, se acabaron las noches en que no se puede dormir por tanto calor o las mañanas que nos vestimos con tanto frio. Pienso que me ahorre una buena cantidad de dinero y además me siento bastante satisfecho con el trabajo que realice.



¡Gracias por leerme!

¿Tiene alguna pregunta para mi?